Estaba amaneciendo cuando salí de Les Planetes. Me despedí
un poco a la francesa, porque les había dicho que no me gustan las despedidas,
y que en lo posible, la haríamos muy cortita. El día anterior tuvimos un
”party” con amigos, festejando el cumple de Rafa, aprovechando que terminaba mi
estadía en Atzeneta, de modo que ya estaban todos despedidos…o mas o menos algo
parecido.
He pasado varios meses en este ultimo sitio. He tenido
también que reconsiderar lo del viaje. Al menos la duración del viaje. Llevo
casi seis meses en esta situación, y no sé si habré hecho unos 500 / 600
kilómetros desde que salí de Palma de Mallorca. Al principio, la idea era estar
unos diez, quince días en cada granja como voluntario. El problema que se
presentó ni bien estuve con la primera, Xchus en Tarragona, cuando comenzaron
las “benditas dificultades”.
El problema principal que se planteaba, era que los
proyectos que existen en estos sitios, suelen tener una duración mayor que la
que yo me planteaba. Por ejemplo, Xchus me planteó la posibilidad de hacer un
huerto como prioridad. Pero prácticamente no tenía nada plantado, excepto
algunos guisantes, y unas patatas dispersas. Allí imperaba replantar
nuevamente, y para ello primero hacer los bancales, estercolar, preparar riego,
comprar plantines (plantones),sembrar, etc. Esto en tres bancales que fueron el
lugar elegido, comportaba como mínimo mes y medio o así. Finalmente, estuve
unos veinticinco días o así. Pocos, escasos, salí hacia mi segundo destino con
la insatisfacción del deber no cumplido.
Aún hoy hablamos con ella sobre la posibilidad de haberme
replanteado la cosa de otra manera. Llegué finalmente al segundo, y digo
finalmente porque fue cuando se rompió el motocarro y debí repararlo. Veinte
días o más porque el pistón venía de Italia, casa central.Allí finalmente me
quedé unos cuantos días más porque estaba esperando que la reparación se
finalizara algún día. El pobre mecánico no sabía qué decirme, porque a el le
decían que ya había salido, que estaba en alguna parte, que la casa que lo
tenía que reparar, la rectificadora, lo recibiría ya, pero pasaban los días
como si tal cosa. Finalmente lo tuve, aún no sé cierto si funciona
correctamente. El mecánico me comentó : “Tendrás que hacerle un rodaje, como si
fuera nuevo. Hasta dentro de 800 a 1,000 kilómetros no funcionará a tope”.
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| Bajando a Nogueruelas desde la masía por el atajo junto a la carretera |
Le habré hecho unos 200/ 300 kilómetros desde entonces.
Cuando tengo que coger carretera, lo hago con mucho cuidado,
siguiendo las instrucciones. Es decir, que no se caliente, que descanse cada
pocos kilómetros, que no le dé mucha caña, que realmente piense que es una moto
y no un coche. Algo que tiendo a olvidar.
NUEVO DESTINO
Total, que salí de Atzaneta del Maestrat, de la casa de
Pepa, cuando el sol comenzaba a querer mostrarse sobre las montañas lejanas.
Era el domingo 4, y esperaba pasado el mediodía en la localidad de Nogueruelas,
en Aragón. Abandonaba mi segunda o tercera comunidad, para internarme en la
provincia de Teruel.
Que Teruel también existe.
Y en esos momentos iba a descubrirlo. A ver si es verdad. Me llevé una
gran sorpresa. Espacios dilatados, zonas boscosas inmensas, colores de todo
tipo, un par de puertos de montaña donde avisaban con antelación que había
hielo o nieve. Unos paisajes de películas. Me comentaban luego, como me ha
pasado en otros sitios, que “este año está muy verde porque ha llovido mucho”,
pero que generalmente no es así.
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| Masía La Torre de los Frailes |
Paré a tomarme un desayuno en una pequeña localidad, Zucanin
o así. Pregunté al vecino de mesa qué tal el camino. “Hecho polvo” me animó. Me
lo estuve pensando un poquito, sobre la posibilidad de volver e ir por la
autopista, pero el paisaje, el día y el viaje eran demasiado bonito, de modo
que seguí.
Seguramente mi vecino estaba acostumbrado a viajar por la
autovía, pero no tuve mayores inconvenientes en llegar a Noguerolas. Tomé un
bocadillo por allí, previendo que llegaría tarde, pero me atendió otro Txhus, (esta
vez un hombre), que me dijo que me estaba esperando mientras hacía unos
macarrones. Me dio las últimas indicaciones y allí que me aparecí sobre las dos
y media .
Delgado, mediana edad, sin pasar de los cuarenta, con unos
pantalones con rayas a los lados, estilo campesino, una camiseta blanca, y un
jersey rojo oscuro de lana caído en un hombro, con rastas, gafas y frondosa
barba. Txhus me recibió con mucha afabilidad, preparando la comida mientras
disculpaba a Tamara, mi interlocutora vía email y teléfono, por no estar
presente. Su niño de siete meses con fiebre alta y ella cuidándolo.
Apareció cuando habíamos comido, preocupada pero resuelta.
Alta, largos cabellos, ojos claros, una mujer resuelta. Terminamos de hacer la
sobremesa y me indicaron un poco la casa, mi habitación, algunos detalles
básicos, y me dijeron que me instalara convenientemente, que mañana lunes
comenzaría como wwoofer.
El mañana lunes amaneció hermoso. La vista que se observa
desde la ventana es hermosa, lomas, valles, casitas perdidas por allí, mucho
verde y tonalidades varias. El sol sale dando luz y color y permanece inundando
la habitación hasta las cuatro de la tarde por lo menos. Una masía reconstruida
después de un incendio hace años, tres pisos, mucha madera, estilo rústico, un
huerto grande, gallinas, un par de gatos, un perro.
A la noche aparece el compañero de Tamara, José, que trabaja
en una empresa vial.Cenamos juntos. Nos mandamos a la bodega algunas birras, un
par de vinos y salimos enfilados a las habitaciones bastante temprano, pero ya
cansados.
El lunes comienza mi tarea como wwoofer voluntario en la
Masía La Torre de Nogueruelas.
No resultará muy diferente de las anteriores, presumo,
aunque eso formará parte de otra historia…supongo


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