domingo, 18 de octubre de 2015

De nuevo en ruta




Estaba amaneciendo cuando salí de Les Planetes. Me despedí un poco a la francesa, porque les había dicho que no me gustan las despedidas, y que en lo posible, la haríamos muy cortita. El día anterior tuvimos un ”party” con amigos, festejando el cumple de Rafa, aprovechando que terminaba mi estadía en Atzeneta, de modo que ya estaban todos despedidos…o mas o menos algo parecido.

He pasado varios meses en este ultimo sitio. He tenido también que reconsiderar lo del viaje. Al menos la duración del viaje. Llevo casi seis meses en esta situación, y no sé si habré hecho unos 500 / 600 kilómetros desde que salí de Palma de Mallorca. Al principio, la idea era estar unos diez, quince días en cada granja como voluntario. El problema que se presentó ni bien estuve con la primera, Xchus en Tarragona, cuando comenzaron las “benditas dificultades”.

El problema principal que se planteaba, era que los proyectos que existen en estos sitios, suelen tener una duración mayor que la que yo me planteaba. Por ejemplo, Xchus me planteó la posibilidad de hacer un huerto como prioridad. Pero prácticamente no tenía nada plantado, excepto algunos guisantes, y unas patatas dispersas. Allí imperaba replantar nuevamente, y para ello primero hacer los bancales, estercolar, preparar riego, comprar plantines (plantones),sembrar, etc. Esto en tres bancales que fueron el lugar elegido, comportaba como mínimo mes y medio o así. Finalmente, estuve unos veinticinco días o así. Pocos, escasos, salí hacia mi segundo destino con la insatisfacción del deber no cumplido.

Aún hoy hablamos con ella sobre la posibilidad de haberme replanteado la cosa de otra manera. Llegué finalmente al segundo, y digo finalmente porque fue cuando se rompió el motocarro y debí repararlo. Veinte días o más porque el pistón venía de Italia, casa central.Allí finalmente me quedé unos cuantos días más porque estaba esperando que la reparación se finalizara algún día. El pobre mecánico no sabía qué decirme, porque a el le decían que ya había salido, que estaba en alguna parte, que la casa que lo tenía que reparar, la rectificadora, lo recibiría ya, pero pasaban los días como si tal cosa. Finalmente lo tuve, aún no sé cierto si funciona correctamente. El mecánico me comentó : “Tendrás que hacerle un rodaje, como si fuera nuevo. Hasta dentro de 800 a 1,000 kilómetros no funcionará a tope”.

Bajando a Nogueruelas desde la masía por el atajo junto a la carretera
Le habré hecho unos 200/ 300 kilómetros desde entonces.

Cuando tengo que coger carretera, lo hago con mucho cuidado, siguiendo las instrucciones. Es decir, que no se caliente, que descanse cada pocos kilómetros, que no le dé mucha caña, que realmente piense que es una moto y no un coche. Algo que tiendo a olvidar.

NUEVO DESTINO

Total, que salí de Atzaneta del Maestrat, de la casa de Pepa, cuando el sol comenzaba a querer mostrarse sobre las montañas lejanas. Era el domingo 4, y esperaba pasado el mediodía en la localidad de Nogueruelas, en Aragón. Abandonaba mi segunda o tercera comunidad, para internarme en la provincia de Teruel.

Que Teruel también existe.


Y  en esos momentos  iba a descubrirlo. A ver si es verdad. Me llevé una gran sorpresa. Espacios dilatados, zonas boscosas inmensas, colores de todo tipo, un par de puertos de montaña donde avisaban con antelación que había hielo o nieve. Unos paisajes de películas. Me comentaban luego, como me ha pasado en otros sitios, que “este año está muy verde porque ha llovido mucho”, pero que generalmente no es así.

Masía La Torre de los Frailes
No lo sé. De momento, disfrutando de tonalidades propias del comienzo del otoño, árboles virando en sus tonos verdes a amarillos, rojizos, morados. Un manto verde de césped salvaje cubriendo lomas y hondonadas. Pueblecitos encadenados de 10 en 10 kilómetros, que no alcanzabas a entrar y ya salías. En todos los sitios  urbanos unos malditos badenes elevados que son ilegales si tienen más de 10 centímetros. Me gustaría haberle tomado la altura a muchos de ellos y hacer las correspondientes denuncias, a ver qué pasaba. Pero finalmente menguas la velocidad, subes y bajas con lentitud, mientras escuchas como se van acomodando las cosas en la caja trasera por efecto del golpe, y  continúas hasta el pueblo siguiente, a lidiar con otros pasos elevados.

Paré a tomarme un desayuno en una pequeña localidad, Zucanin o así. Pregunté al vecino de mesa qué tal el camino. “Hecho polvo” me animó. Me lo estuve pensando un poquito, sobre la posibilidad de volver e ir por la autopista, pero el paisaje, el día y el viaje eran demasiado bonito, de modo que seguí.

Seguramente mi vecino estaba acostumbrado a viajar por la autovía, pero no tuve mayores inconvenientes en llegar a Noguerolas. Tomé un bocadillo por allí, previendo que llegaría tarde, pero me atendió otro Txhus, (esta vez un hombre), que me dijo que me estaba esperando mientras hacía unos macarrones. Me dio las últimas indicaciones y allí que me aparecí sobre las dos y media .

Delgado, mediana edad, sin pasar de los cuarenta, con unos pantalones con rayas a los lados, estilo campesino, una camiseta blanca, y un jersey rojo oscuro de lana caído en un hombro, con rastas, gafas y frondosa barba. Txhus me recibió con mucha afabilidad, preparando la comida mientras disculpaba a Tamara, mi interlocutora vía email y teléfono, por no estar presente. Su niño de siete meses con fiebre alta y ella cuidándolo.

Apareció cuando habíamos comido, preocupada pero resuelta. Alta, largos cabellos, ojos claros, una mujer resuelta. Terminamos de hacer la sobremesa y me indicaron un poco la casa, mi habitación, algunos detalles básicos, y me dijeron que me instalara convenientemente, que mañana lunes comenzaría como wwoofer.

El mañana lunes amaneció hermoso. La vista que se observa desde la ventana es hermosa, lomas, valles, casitas perdidas por allí, mucho verde y tonalidades varias. El sol sale dando luz y color y permanece inundando la habitación hasta las cuatro de la tarde por lo menos. Una masía reconstruida después de un incendio hace años, tres pisos, mucha madera, estilo rústico, un huerto grande, gallinas, un par de gatos, un perro.

A la noche aparece el compañero de Tamara, José, que trabaja en una empresa vial.Cenamos juntos. Nos mandamos a la bodega algunas birras, un par de vinos y salimos enfilados a las habitaciones bastante temprano, pero ya cansados.

El lunes comienza mi tarea como wwoofer voluntario en la Masía La Torre de Nogueruelas.

No resultará muy diferente de las anteriores, presumo, aunque eso formará parte de otra historia…supongo

 

 

 

 

 

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